Cómo el fracaso se convirtió en un éxito

Mar 9th, 2013 | By | Category: Vivencias y pensamientos

Quiero contarte acerca de una de mis experiencias, para animarte a meterte en la preparación de panes de todos los tipos sin tener nada de miedo de fracasar, o de pensar que “es demasiado complicado para mi”. En pocas palabras, quiero animarte a experimentar con la misma ilusión de un niño!

Ayer me di cuenta de que nos faltaba pan para el desayuno de hoy. Como el desayuno para mi es algo vital para sobrevivir durante el día (especialmente el café, pero tiene que ser acompañado con algo realmente bueno, nutritivo y rico!) entendí que había llegado la hora de preparar pan. Después de unos días sufriendo la gripe, decidí que tenía que ser algo sencillo que no costara mucha energía en hacerlo. Encontré una receta de uno de estos panes que preparas la masa por la noche, lo dejas a fermentar en la nevera esas horas nocturnas y por la mañana lo horneas. Mezclé la masa, dejé el cuenco con ella en la nevera y me metí en la cama, muy contenta de haberme asegurado un buen desayuno para el día siguiente.

Dormí mal y me levanté todavía solo medio despierta, pero fui como un robot a la cocina para preparar mi querido pan, con la ilusión de que este buen desayuno quizá podría restaurar mi nivel de energía. Claro, no puse el enfoque suficiente en la preparación. Decidí hacer un pan grande en vez de dos, y también tomé la decisión de hacerlo de forma redonda, como los panes de Pagés o de Pueblo, en vez  de simplemente poner la masa en moldes. La última equivocación fue no añadir suficiente harina a la masa y dejarla muy, pero que muy pegajosa y blandita. Lo hice porque una masa seca resulta en un pan seco, y quería un pan migoso y esponjoso. Pero hay que estar atento y encontrar el punto entre la masa demasiada pegajosa vs demasiada seca. No estaba atenta, dormir mal es lo que tiene. Resultaba que en la bandeja tenía una masa enorme, sin forma, que seguía fermentando y expandiéndose a todas partes. Intenté crear una barrera con una toalla retorcida pero no llegaba a rodear toda la masa y ésta se pegaba a ella y era un lío sacarlo. Pensaba que este iba a ser el pan más feo que nunca he hecho, y tenía dudas de la calidad porque la masa era casi fluida.

Lo metí en el horno, más como un experimento, porque había abandonado la esperanza de tomar mi buen desayuno. Pero … en el calor del horno la masa empezó a crecer y al cabo de 50 minutos saqué un pan de maravilla con capa crujiente, un buen color y muy esponjoso!!! Era tan bueno que decidí tomar fotos para compartir la receta con vosotros!

Qué podemos aprender de esta historia? Uno: Hay que estar atenta y enfocada cuando preparas un pan. Dos: Planifica la preparación, por ejemplo qué forma vas a dar a la masa. Tres: Nunca tengas miedo de fracasar! Seguir siempre, pase lo que pase, porque es difícil fracasar totalmente con un pan. En el 90% de los casos son, al menos, buenos cuando están recién sacados del horno y la forma se arregla en el horno. Además, el aspecto no es lo más importante!

Recuerda: El fracaso es la otra cara del éxito. Detrás de cada éxito hay centenares de fracasos!

Todas las fotografías de esta web pertenecen a Kristin Ehrenborg. Si quieres utilizarlas, por favor envíame un email para recibir permiso. Gracias!

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