Pan sin amasar ¡bueno y fácil!

Nov 16th, 2013 | By | Category: Pan

¿Qué te parece si cerramos los ojos y dejamos volar la imaginación? No hay nada mejor que empezar el día con ese olor familiar de pan recién horneado, ¡parece que lo estoy oliendo!, y la esperanza de tomar el café acompañado de uno de estos panes recién sacado del horno, con esa corteza crujiente y una buena miga por dentro … ¡hummmmm!

¡Dejemos de soñar, y manos a la obra! Y con una receta secreta súper fácil y buenísima … ¡lee muy atenta! Esta forma tan fácil de pan casero no necesita amasar y amasar porque tiene un ingrediente secreto: una fermentación muy larga que casi no te da trabajo.

La ventaja de una larga fermentación es que saca los sabores de los ingredientes, y también los nutrientes, así que es sabrosa y sana. Otra ventaja genial, por si las anteriores fueran pocas, es que como te decía antes de esta manera no es necesario amasar la masa par obtener un pan esponjoso. El resultado es un pan de “toda la vida”, con sabor y textura, que queda buenísimo más allá de un día, y que requiere poco esfuerzo. Suena estupendo, ¿verdad?.

La receta que te detallo aquí hace 1 pan de molde o 6 panecillos. No te recomiendo congelarlos, pero se puede hacerlo. En el congelador pierden la textura crujiente de la corteza, que a mi personalmente me encanta, pero si los descongelas en el horno (no en el micro!) puedes recuperar algo de ella.

 

1 pan de molde o 6 panecillos

 

Horno: 250 grados. Luego lo bajamos a 225 grados.

Tiempo en el horno: 20 – 25 minutos, o 45 minutos (pan de molde)

 

Ingredientes

100 gr de harina integral de centeno

200 gr de harina de trigo con fuerza

¼ cucharadita de miel o azúcar

6 gr de levadura fresca (de panadería)

1 cucharadita de romero

30 gr de nueces, cortadas en trocitos gruesos

0,5 cucharadita de sal de mar

225 ml de agua tibia, a 38 grados

 

Cómo hacer (la noche anterior)

En un cuenco grande deshacemos la levadura en el agua y luego añadimos los otros ingredientes. Los mezclamos hasta que tenemos una masa homogénea.

Déjalo reposar durante 30 minutos.

Si queremos hacer panecillos cubrimos el cuenco con una lámina de plástico y lo guardamos en la nevera durante la noche.

Si preferimos un pan de molde preparamos un molde, cubriéndolo dentro de una hoja de papel vegetal, y luego echamos la masa en ello, lo cubrimos de una hoja de papel vegetal y lo guardamos en la nevera durante la noche.

 

Cómo hacer (por la mañana)

Sacamos el cuenco o el molde con la masa de la nevera.

Para hacer panecillos: Ponemos la masa encima de una mesa espolvoreada de harina. La aplanamos y la doblamos, y con la base de la mano apretamos ligeramente la masa. Lo repetimos 3 veces.

Luego la cortamos en 6 trocitos que colocamos en una bandeja cubierta de papel vegetal.

Si hacemos un pan de molde, ya lo tenemos preparado.

Ahora dejamos los panecillos o el pan de molde a temperatura ambiente, a fermentar durante entre 30 minutos y 1 hora.

El tiempo puede variar, porque depende de cómo ha ido la fermentación durante la noche. Si ves que la masa está esponjosa y que ha crecido bien (a tamaño doble) durante la noche, la dejas los 30 minutos. Y, si parece más bien dura, la necesitarás dejar a fermentar durante más tiempo. Si colocas la masa cerca de un fuente de calor, como el horno encendido, va a fermentar más rápido. Un truco que empleo a veces es poner la bandeja con los panecillos o el molde con el pan dentro del horno y fermentar la masa ahí durante un rato, mientras estoy calentando el horno, pero con la puerta del horno un poquito abierta. Eso hago en invierno, cuando la temperatura en mi cocina está un poquito bajo!

Cuando la fermentación está acabado colocamos la bandeja o el molde por abajo en el horno y los horneamos. Es muy importante que la temperatura del horno ha llegado a los 250 grados!!! Después de 10 minutos bajamos la temperatura a 225 grados. Panecillos horneamos durante 20 – 25 minutos y pan de molde durante 45 minutos o hasta que llega a 96 grados por dentro.

No te preocupes si la masa te resulta muy pegajosa. Eso es lo correcto! Hay que poner harina sobre las manos y harina en la mesa donde pones la masa, para que no se pegue. Piensa también en que no buscamos una forma perfecta, y de hecho resulta más bonito y artesano así. ¡Esta vez cada trocito de pan va a tener su personalidad y carácter! Con más práctica vas a encontrar tu manera de dominar la masa y cada vez estarás más conten@!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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